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26 noviembre 2008

Sazonando el gel de baño

En los momentos de mayor intimidad, cuando no encontramos un periódico o una revista a mano, no es raro acabar leyendo los ingredientes del gel de baño: Aqua (¿se puede poner de una manera más cursi?), Sodium Laureth Sulfate, Cocamidopropyl Betaine, Sodium Chloride, etc. ¿Nadie se ha preguntado para qué ponen sal común (Sodium Chloride) a un gel de baño?




Respuesta rápida:

Para dar viscosidad al producto final. Un producto viscoso es más fácil de dosificar.

Explicación pausada:

La clave está en el Sodium Laureth Sulfate, es un tensioactivo que en la formulación que estamos tratando tiene una función de detergente, es el ingrediente que limpia.



La linea zigzagueante de la derecha representa la parte apolar del tensioactivo que se unirá a la suciedad, mientras que la parte de la izquierda de la molécula es la polar que se unirá al agua con la que nos duchamos.

El tensioactivo actúa como un gancho que sujeta la suciedad al agua con la que nos aclaramos arrastrándola por el sumidero.

En disolución estas moléculas, que son bastante largas, se deslizan con facilidad unas sobre otras con las moléculas de agua como agente lubricante. Sin agua forman una pasta que fluye con muchísima dificultad.

Al disolver una sal intercalamos iones entre las moleculas de agua, estos iones inducen cargas electricas en la cadena apolar del tensioactivo. Las cargas inducidas en una molécula interaccionan con las de las moléculas vecinas dificultando el deslizamiento lo que se traduce en un aumento de la viscosidad.



12 septiembre 2008

Quedada de blogueros de ciencia

Un "conjunto finito" de blogueros de ciencia han decidido coincidir en un lugar del continuo espacio-tiempo para compartir experiencias sobre temas de interés particular.

Podéis encontrar más información en el blog oficial del encuentro:

http://quedadaciencia.wordpress.com/

10 julio 2008

Los secretos químicos de la naturaleza

lunes, 30 de junio de 2008 10:32

La industria farmacéutica es uno de los sectores que más invierte cada año en investigación. De hecho, en nuestro país se ha comprometido a aumentar la inyección de capital en el terreno del I+D en más de un 15 por ciento durante el presente ejercicio.


Muchas de las enfermedades comunes están cubiertas con medicamentos sobradamente contrastados. Sin embargo, la aparición, por un lado, de ciertas enfermedades infecciosas provocadas por microorganismos resistentes a los antibióticos actuales y el persistente problema de la curación del cáncer, por otro, representan serias amenazas para la salud mundial. En la mayoría de los casos, y particularmente para el cáncer, la solución pasa por agresivos tratamientos que destacan, tanto por su efectividad, como por sus graves efectos secundarios.


Una de las fuentes principales para la búsqueda de nuevos remedios es la propia naturaleza. Desde la Universidad de Málaga, concretamente en el Departamento de Química Orgánica, un grupo de investigación lleva varios años experimentando con la obtención de remedios médicos a partir de productos naturales. A pesar de que uno de los grandes inconvenientes es disponer de estos productos en grandes cantidades, el objetivo es conseguir la fórmula para generarlos en el propio laboratorio y así ser comercializados.


El doctor Francisco Sarabia García es el responsable del grupo que está trabajando en esta investigación. “La naturaleza ha diseñado estructuras que el hombre no ha podido imaginar”, afirma el profesor Sarabia. Se trata de encontrar productos que ofrezcan actividades biológicas interesantes y conseguir paliar su escasez con técnicas de síntesis. Además, mediante éstas, se pretende localizar nuevos agentes terapéuticos no presentes en la Naturaleza, pero inspirados en los propios productos naturales. Pero, este proceso es largo y complicado, teniendo en cuenta que la industria tarda en torno a doce años en comercializar un fármaco desde que comienza la investigación.


Hasta el momento, el grupo ha obtenido resultados positivos con nuevas medidas antitumorales provenientes de algas marinas y hongos, como las Bengamidas y la pironetina. Pero, según explica el investigador principal, el mayor inconveniente a tener en cuenta es la toxicidad que generan, por lo que se necesita buscar mecanismos de acción que “disparen” directamente a las células afectadas.


Además del cáncer, este grupo trabaja en el campo de los antibióticos. Las bacterias son cada vez menos vulnerables frente a la acción de estos fármacos, así que, la solución pasa por “encontrar productos que no permitan defenderse a las bacterias” y, nuevamente, la materia prima que ofrece la naturaleza es la fuente idónea para hallarlos. el grupo del profesor Sarabia investiga unos interesantes compuestos denominados Liposidomicinas obtenidos de ciertos microorganismos de la familia Streptomyces y que ofrecen nuevas oportunidades en la lucha contra ciertas enfermedades infecciosas como la tuberculosis.

De hecho, explica el responsable del proyecto, “han pasado con éxito, tanto la síntesis previa, como la generación de más de cien análogos para su aplicación”. Por ello, y tras pasar la evaluación biológica, el siguiente paso será lanzar la patente que permita dar el salto a la industria farmacéutica para incorporarla a nuevos medicamentos.


Pero el trabajo de laboratorio, a pesar de ser constante, revela datos que deben pasar un largo proceso de análisis y evaluaciones posteriores para llegar a la fórmula deseada. En este caso, el equipo analiza sus resultados en colaboración con un laboratorio estadounidense, que se encarga de hacer las pruebas biológicas, a través de estudios in vitro y cultivos celulares que son, posteriormente, cruciales para el descarte o la aprobación de las distintas líneas de trabajo planteadas previamente.


Junto al doctor Sarabia trabajan seis miembros más que conforman el Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía que ha sido dotado con más de 240 mil euros hasta 2010.


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04 julio 2008

810 españoles solicitan ser astronautas de la ESA

La campaña de presentación de candidaturas para ser astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha recibido cerca de 8.500 solicitudes, de las que 810 han sido remitidas por aspirantes españoles, 707 de hombres y 103 de mujeres, según informa la ESA en un comunicado. Los candidatos tendrán ahora que demostrar sus aptitudes psicológicas y técnicas, superando diversas pruebas en distintos campos, incluyendo memoria visual y aptitudes psicomotrices.

El plazo para la inscripción de candidatos al Cuerpo Europeo de Astronautas de la ESA se abrió el pasado 19 e mayo, y casi 10.000 personas se registraron para comenzar el proceso de selección. Al cierre de la fase de inscripción, que finalizó el pasado 18 de junio, 8.413 aspirantes a astronauta habían enviado el certificado médico necesario y completado el formulario online, lo que los clasifica para el siguiente paso del proceso.

La mayoría de las solicitudes para esta campaña de reclutamiento de astronautas se han recibido de Francia (22.1%) y Alemania (21.4%), seguidos por Italia (11.0%), el Reino Unido (9.8%) y España (9.4%). El 16% de las solicitudes totales fueron enviadas por mujeres.

Con esta campaña la Agencia Espacial Europea (ESA) trata de fortalecer su cuerpo de astronautas de cara a los próximos retos que plantea la exploración espacial, y en especial para las futuras misiones a la Estación Espacial Internacional (ISS) y a la luna.

El Equipo de Selección de Astronautas, con sede en el Centro Europeo de Astronautas (EAC) en Colonia, Alemania, se enfrenta ahora a la tarea de seleccionar a los mejores candidatos. Quienes hayan superado la primera selección recibirán pronto una carta invitándoles a participar en la siguiente etapa, las pruebas psicológicas.

“Ahora tenemos un gran número de candidatos altamente cualificados, y estoy seguro de que encontraremos a las personas excepcionales que estamos buscando", comenta Michel Tognini, responsable del Centro Europeo de Astronautas, que añade: "Esto se conseguirá con los próximos pasos del proceso de selección, comenzando con una primera ronda de pruebas psicológicas”.

“Estoy encantada de que hayamos recibido tantas solicitudes desde todos los 17 estados miembros de la ESA”, comenta Simonetta Di Pipo, directora de Vuelos Tripulados de la ESA. “Esto demuestra que el fuerte compromiso para los vuelos tripulados y la exploración, que la ESA y sus estados miembros demostraron organizando la primera selección de astronautas después de más de 15 años, tiene una respuesta igualmente fuerte por parte de los ciudadanos Europeos”, añade.

El desarrollo de todo el proceso de selección se prolongará a lo largo de un año, hasta que aproximadamente en el mes de julio del 2009 comiencen los primeros entrenamientos con los candidatos finales.

Fuente: SINC/ESA

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01 julio 2008

Divulgadores científicos en Facebook

He abierto un grupo en Facebook dedicado a los divulgadores científicos. En él se pueden dejar mensajes, participar en un foro, subir fotos, vídeos y conocer otros grupos de temática parecida.

21 junio 2008

Arranca el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano

La sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid, acogió hoy, viernes 20, el acto de presentación el proyecto Ibercivis. Esta iniciativa pretende desarrollar el primer ordenador ciudadano del mundo, que permitirá poner en marcha diversos proyectos de investigación gracias a la colaboración ciudadana a través de sus ordenadores personales. En un principio, se investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, fármacos contra el cáncer y simulación de materiales.

Mapa de las localizaciones de los ordenadores personales participantes en el proyecto.

Hoy viernes ha sido presentado, en la sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano del mundo, que permitirá desarrollar diversos proyectos de investigación gracias a la colaboración ciudadana a través de sus ordenadores personales. El acto ha sido presidido por el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez-Alonso, y ha contado con la participación de los responsables de las instituciones implicadas en el proyecto, entre otros, el director de Ibercivis, Alfonso Tarancón, el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, el director general del CIEMAT, Juan Carlos Rubio, y los directores de los tres proyectos que hasta el momento forman parte de esta iniciativa.

Ibercivis es una plataforma de computación voluntaria en la que los ciudadanos, a través de la cesión de la capacidad de cálculo de sus ordenadores personales en los momentos en los que no los estén utilizando, pueden participar de forma directa en diversos proyectos de investigación. En un principio, se investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, fármacos contra el cáncer y simulación de materiales. Esta iniciativa parte del éxito de una experiencia previa: el proyecto Zivis, creado en la Universidad de Zaragoza y el CIEMAT, que contó con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza. En él se pudieron computar casi 800.000 horas de cálculo científico gracias a la participación de los ciudadanos, 20 veces más de lo previsto en un principio para ejecutar los trabajos programados.

Tras este antecedente, los promotores de Zivis se plantearon desarrollar un proyecto de mayor alcance, que abarcara todo el territorio nacional y en el que se desarrollara un mayor número de investigaciones. Ibercivis nace ahora como el primer ordenador ciudadano del mundo, ya que es la primera ocasión en la que se crea una plataforma estable que aglutina varias investigaciones, a diferencia de casos precendentes, como SETi@home, en los que una única investigación reclamaba la cooperación de los ciudadanos. En una primera fase, Ibercivis arranca con tres proyectos de investigación, aunque en el futuro se prevé que nuevas investigaciones se incorporen al proyecto.

Los proyectos

El primero de ellos, desarrollado para simular los experimentos del stellator TJ-II del CIEMAT, consiste en investigar la fusión por confinamiento magnético. Esta posible nueva fuente de energía, de bajo impacto ambiental e inagotable, pretende realizar en la Tierra las reacciones de fusión que se producen en las estrellas. Para lograrla es necesario calentar a cientos de millones de grados de temperatura un gas (deuterio, un isótopo del hidrógeno) hasta que se ioniza y se convierte en plasma. Los núcleos atómicos del plasma chocan unos con otros y se fusionan. La evolución de este plasma requiere multitud de cálculos para conocer con detalle sus condiciones físicas, lo que podría permitir en un futuro desarrollar esta nueva fuente de energía.
El segundo de los proyectos, el docking de proteínas, se centra en la búsqueda de nuevos fármacos contra enfermedades, especialmente contra el cáncer. Su desarrollo parte de la Unidad Bioinformática del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), y consiste en el estudio de la interacción entre compuestos químicos y proteínas. Para ello, se parte de una quimioteca, una biblioteca con millones de moléculas, que se acoplan a una selección de proteínas con el fin de que estas moléculas inhiban la acción de las proteínas involucradas en el desarrollo de enfermedades. Mediante el cálculo computacional, se analizan las miles de variables surgidas y se clasifican para posteriormente experimentar con las que más posibilidades tengan de convertirse en el principio activo de un fármaco.

La simulación de materiales, el tercero de los proyectos de investigación de Ibercivis, se lleva a cabo en la Universidad Complutense, la Universidad de Extremadura y el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza. Estudia el comportamiento de los vidrios, centrándose en los vidrios magnéticos. Los materiales magnéticos, formados por imanes microscópicos, tienen numerosas aplicaciones (tarjetas de crédito, resonancias magnéticas nucleares, etc). Cuando se calientan por encima de su temperatura crítica, sus propiedades cambian radicalmente (tanto como las del agua a cero grados centígrados). El caso extremo de comportamiento exótico es el de los llamados vidrios de espín, cuyo estudio desborda todas las capacidades computacionales disponibles. Aunque se trata de investigación básica, su conocimiento podría derivar, por ejemplo, en la creación de discos duros más densos y sistemas más eficaces de detección de tumores.

Participación ciudadana

Para llevar a cabo estas investigaciones, los ciudadanos pueden ceder la capacidad de cálculo de sus ordenadores en los momentos de inactividad. Sólo es necesario entrar en www.ibercivis.es, registrarse y descargarse la aplicación BOINC. Cuando tengan su ordenador encendido pero no lo usen, el sistema solicita de Ibercivis trabajos para realizar y los ejecuta. El usuario puede ver que se está utilizando su ordenador al aparecer un salvapantallas de Ibercivis en movimiento, que dejará de actuar simplemente con tocar una tecla o el ratón. Cuando el cálculo finaliza, los resultados se envían de nuevo al servidor de Ibercivis.

Esta plataforma utiliza programas de código abierto y software libre, y es compatible con todo tipo de ordenadores. El único requisito es tener conexión a Internet. La seguridad del ordenador doméstico está garantizada.

En el proyecto participan el CSIC, CIEMAT, BIFI (de la Universidad de Zaragoza), la Universidad Complutense, la Universidad de Extremadura, el ITACA y la RedIRIS.

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Más información:

Vídeo de la noticia.

Fuente: CSIC

Arranca el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano


La sede central del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), en Madrid, acogió hoy, viernes 20, el
acto de presentación el proyecto Ibercivis. Esta iniciativa
pretende desarrollar el primer ordenador ciudadano del mundo, que
permitirá poner en marcha diversos proyectos de
investigación gracias a la colaboración ciudadana a
través de sus ordenadores personales. En un principio, se
investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de
energía, fármacos contra el cáncer y
simulación de materiales.

14 junio 2008

“Los biocombustibles no son una solución, más bien una ayuda para resolver el problema energético”

Satisfacción. Esa es la sensación que transmite Francisco Payri cuando habla del Instituto Universitario de Motores Térmicos (CMT). Al director, el primer español que recibe la alta distinción de “Fellow” de la Sociedad Internacional de Ingenieros de Automoción, no le faltan razones para mostrarse orgulloso de las hazañas de su “equipo” – el valenciano no se acostumbra a hablar de “instituto” –. La elección hace 26 años de desarrollar motores diésel fue un gran acierto que ha convertido el centro en una entidad con peso propio: una plantilla de 110 personas, instalaciones modélicas, un presupuesto envidiado por universidades y centros de investigación europeos e importantes contratos con las principales multinacionales del sector.

RUVID // RUVID

Valencia

Ud. ha logrado compaginar las obligaciones que conlleva su cargo con la investigación.

Actualmente, soy en parte un gestor científico pero aún así nunca he dejado de lado lo que creo que es importante para mí: la docencia y la investigación. Ha sido una constante en mi vida. Recuerdo que en su momento condicioné mi nombramiento como vicerrector a disponer de las tardes libres para trabajar con mi grupo. En este momento tenemos 35 doctorandos y 70 alumnos en proyectos fin de carrera y tengo que resolver desde dudas científicas a metafísicas… pero, cuando mi cargo me lo permite, me dedico al diagnóstico de la combustión a partir de la presión, una de las líneas de investigación de CMT. He dirigido sobre ese tema cinco tesis.

¿Cómo nació el Instituto que Ud. preside y en qué está especializado?

Estudié la carrera de Ingeniero Industrial en Madrid pero tras el doctorado quise volver a mi tierra, Valencia. Conseguí una plaza de profesor adjunto en la Universidad Politécnica y después la cátedra. Fundé el Centro de Motores Térmicos junto a un profesor entonces joven que había colaborado conmigo en Madrid J. M. Desantes. Mi inclinación hacia la experimentación empezó allí cuando era responsable del laboratorio y me he asegurado de que en el CMT siempre se desarrolle la ciencia básica que es imprescindible pero también la aplicada.

Desde el principio establecimos que cada dos o tres años los miembros del grupo nos reuniríamos para reflexionar acerca del rumbo que debería tomar el centro, lo que llamamos una “técnica de escenarios”. El año 1982 durante una de estas reuniones -entonces éramos sólo una docena de profesores-, acertamos en la elección de los motores diésel de inyección directa, lo que son los TDI y los HDI, y a partir de entonces nos hemos especializado en este sector. En concreto, nos dedicamos a la térmica, a la mecánica de fluidos y a la combustión de los motores diésel de inyección directa.

¿En cuántos proyectos trabaja actualmente el Instituto?

No es fácil contestar con precisión, alrededor de unos 25 pero es una dinámica tan rápida que cada cuatro meses tenemos que hacer un balance de la situación para ver qué proyectos han concluido y cuáles empiezan.

¿Qué factores considera que han sido claves en el éxito del centro?

En primer lugar, tenemos unas instalaciones que son modélicas, según dicen las personas que vienen a visitarnos. En España somos únicos y en Europa, por lo que conozco, también. Incluso me atrevería a decir que en el mundo no hay instalaciones universitarias como las nuestras y por un conjunto de casualidades: hemos conseguido dinero, las Administraciones nos han ayudado y la Universidad se ha volcado con nosotros. Por otro lado, somos más de 100 personas y 8 catedráticos y 12 titulares de universidad que, tras 30 años, asombrosamente siguen respetándome.

Otro aspecto que nos distingue es que hemos sido capaces gracias a nuestro tamaño de trabajar directamente con la industria. En este sector, la premisa en innovar o morir. Las empresas tienen que hacerlo mejor que la competencia para sobrevivir. Nosotros hemos adquirido un reconocido prestigio en el mundo de los motores por trabajar con fabricantes muy importantes como Renault, PSA, General Motors, BMW, Ford… bueno, medio mundo. Somos una especie de multinacional.

Trabajamos generalmente con empresas extranjeras porque la industria de la automoción española ha ido desapareciendo y en la actualidad es pequeña. Nuestro primer contrato, que celebramos con una comida, fue con Motor Ibérica – después fue absorbida por Nissan y ahora se llama Nissan-Renault. También hemos tenido contratos muy importantes con Pegaso que actualmente tampoco existe. De empresas españolas, lo que más tenemos son proyectos con proveedores porque existen grandes suministradores de componentes en este país.

¿Cuántos millones de euros maneja el CMT?

Ése es otro de los milagros de este instituto. No se puede comparar con una empresa porque ni los beneficios ni los gastos tienen el mismo sentido pero a groso modo, entre contratos de proyectos con empresas, organismos públicos y privados nos movemos en el orden de los 6 millones de euros al año. Claro que en esa cifra no están incluidos los salarios de los que somos funcionarios, ni las becas concedidas, ni el mantenimiento de las instalaciones. Si todo eso se contabilizase, estaríamos hablando de un presupuesto superior a los 10 millones de euros. Pero lo relevante es que de los 6 millones procedentes de contratos, la mitad son directos de empresas. Con esos ingresos adquirimos más equipos, contratamos personal y becarios.

¿Cuál es la tendencia de futuro de los motores diésel? Imagino que tendrá relación con el respeto al medioambiente…

A mí me llaman a menudo para dar conferencias sobre este tipo de cuestiones. Siempre termino diciendo que no soy un adivino. No se sabe lo que va a pasar

a medio plazo pero lo que es evidente es que hay que consumir menos. Desde nuestro campo investigamos la reducción del consumo de los motores pero el consumidor también tiene que colaborar despilfarrando menos recursos. Lo que no puede ser es el abuso de la sociedad actual, pero no sólo de combustible en el transporte, sino en las viviendas, en electricidad…

Se ha hecho un tremendo esfuerzo durante los últimos 20 años para conseguir que los coches contaminen menos. Creo que se ha logrado, hoy los automóviles contaminan muy poco, cien veces menos que los motores de los años 70. Ahora el esfuerzo se tiene que hacer en relación al consumo. Aunque por las propias leyes de la Física llegará un momento en que no se podrá reducir más (es imposible rebajar un orden de magnitud, es decir, pasar de 10 litros a 1 litro), sí es viable reducir un 20 o un 30%. Pero, insisto, la solución pasa por no despilfarrar.

¿Qué opina de las fuentes alternativas de energía aplicadas a los motores?

Me pone muy nervioso que la gente mencione el hidrógeno, porque, ¿dónde hay hidrógeno? Está en muchos sitios y entre otros en el agua, pero la naturaleza es muy sabia y se esfuerza en mantener a esta molécula estable. Nosotros podemos partirla y extraer el hidrógeno pero energéticamente es un proceso muy costoso. El hidrógeno no es una fuente de energía, como el petróleo, la solar o la maremotriz, sino que es un vector de energía. En otras palabras, hay que crearlo y no creo que sea una solución energéticamente viable. Por otra parte para los motores es un excelente combustible.

En cuanto a los biocombustibles, los medios de comunicación están recogiendo la enorme polémica que está levantando el tema. Aunque creo que el problema no deriva tanto de la utilización de las materias primas como de la especulación que se está haciendo de las mismas. De todos modos, los biocombustibles no son una solución sino más bien una ayuda para determinadas aplicaciones.

En la actualidad estos combustibles ya tienen una cuota de mercado importante en algunos países, por ejemplo en Brasil circulan 17 millones de coches con bioetanol. El bioetanol es un excelente combustible para los motores de gasolina pero su uso es prácticamente inexistente en España. El biodiesel procedente de la transesterificación de aceites vegetales también reúne unas buenas cualidades para sustituir al gas-oil y actualmente empieza a utilizarse en España. Lo que no se puede plantear es que puedan ser sustitutos de los combustibles convencionales por las cantidades ingentes que habría que producir. En Europa está previsto el empleo de un 10% de biocombustibles para el año 2020.

Y a quien me pregunta por el coche eléctrico, yo le pregunto: ¿y la electricidad de dónde sale? Hay una gran confusión al respecto entre la gente.

Entonces sigue apostando por los motores.

No es que “apueste” por ellos, sino que creo que a medio plazo no vamos a conocer otra cosa. El problema es que los recursos naturales son escasos y hay que aprovecharlos. En la 2ª Guerra Mundial, Alemania tuvo un problema de suministro de petróleo y produjeron gasolina y gasoil de síntesis con carbón, agua y una reacción química. ¿Es una solución? No lo sé, pero tendríamos carburante para muchos años más.

¿Quiere hacer un balance de la segunda reunión de la Sección Española del Instituto de Combustión que organizó el Instituto hace algunas semanas?

El Instituto de Combustión es una organización internacional compuesta por 29 Secciones Nacionales. La Sección Española se reunió el año pasado en León y este año CMT ha organizado el encuentro, llamado SEIC’08, donde hemos aprovechado para presentar las últimas investigaciones en este campo. Invitamos a cinco personas de reconocido prestigio internacional, entre ellos, el ingeniero aeronáutico Amable Liñán Martínez, maestro en esta especialidad en España y Doctor Honoris Causa por la UPV, e intercambiamos opiniones sobre todos los temas de combustión que son muy variopintos.

Conviene recordar que todavía no hay ningún Premio Nobel en esta disciplina, es una ciencia poco madura y muy desconocida porque tiene fenómenos físicos y químicos complejos entrelazados. De igual modo, hasta hace poco las carreras universitarias no contemplaban asignaturas que se llamasen “combustión” y, no hay que olvidar que, en muchos procesos interviene la combustión: una caldera, un quemador, un motor, una cerilla, un incendio, una explosión… Considero que es una ciencia muy importante.

Ha sido la persona que más ha luchado por el proyecto del CiMeT (Centro Integral para la Mejora Energética y Medioambiental de Sistemas de Transporte), ¿está más cerca de ser una realidad?

Las Administraciones han decidido que hay que potenciar grupos de tamaño crítico importante y de excelencia y han pensado en nosotros. El CiMeT está planteado como una gran instalación científica española fruto de un consorcio entre el Gobierno Central, el Autonómico y la Universidad Politécnica. Se ubicaría en la UPV y nuestro instituto se integraría en él.

Las líneas estratégicas que nos hemos planteado para llevar adelante el CiMeT están enunciadas en su propio nombre. Pretendemos darle carácter integral o, dicho de otra forma, multidisciplinar. En este sentido aparte de las unidades de investigación habrá estructuras de apoyo como son talleres mecánico, electrónico, químico, centro de cálculo, etc.

Las líneas de investigación van a ser una continuación de las ya existentes en el equipo buscando la mejora de la eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental y el campo de aplicación se pretende ampliar a todos los sistemas de transporte.

Abordar estos objetivos sólo es posible desde una gran instalación científica con un número importante de personas, es por ello por lo que está previsto multiplicar la capacidad del Instituto por tres e incrementar las áreas de conocimiento incluyendo también el sector aeronáutico. El volumen de actividad pretendemos que sea importante y dará trabajo a unas 250 personas. El proyecto de ejecución está terminado, ahora falta la financiación. Si ese castillo de naipes que es de momento el CiMeT fructifica, será increíble. El problema es que estamos hablando de una inversión muy importante, de 70 millones de euros en equipos e instalaciones. Ojalá las Administraciones se decidan a invertir esa cantidad. Yo creo que nosotros reunimos las condiciones, pero en este momento, soy algo escéptico. Teóricamente este año se resolverá.

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09 junio 2008

La plata, el oro, el estaño y el oxígeno son los elementos químicos más citados en la música

Los cuatro elementos químicos que aparecen citados con mayor frecuencia en las canciones y en las composiciones musicales son, por este orden, la plata, el oro, el estaño y el oxígeno, seguidos del cobre y el hierro, según un estudio realizado por Santiago Álvarez, profesor de la Facultad de Química de la Universidad de Barcelona, y recientemente publicado en la revista New Journal of Chemistry.

Para cuantificar la presencia de estos elementos en el mercado de la música Álvarez ha analizado los nombres en inglés y en castellano de cada uno de ellos en una cibertienda musical. El químico matiza a SINC que los resultados pueden incluir algunas redundancias debido a las diferentes versiones de una misma pieza, sobre todo en música clásica, y que algunos elementos aparecen sobrevalorados por tener pluralidad de significados (como el radio o el indio en castellano, el plomo en inglés, o el mercurio en ambas lenguas). En cualquier caso el objetivo final del estudio no es tanto un exhaustivo análisis estadístico, sino “tender puentes entre la ciencia y la música”.

En general, y con la excepción del oxígeno, los elementos más frecuentes en las composiciones musicales son los metales con mayor presencia en la historia de la humanidad y en la vida cotidiana, comenta Álvarez, “y la plata y el oro comparten el pedestal del imaginario popular”. Ambos aparecen en el cancionero no sólo por ser los componentes de una gran variedad de objetos, sino también por ser símbolo de riqueza, lujo y poder, o por las metáforas referidas a sus propiedades, como el brillo metálico.

Son numerosos los compositores clásicos que hacen referencia en sus obras al oro o la plata, como Bach (Gold und Ophir ist zu schlecht, aria de la cantata BWV 64), Beethoven (Hat man nicht auch Gold beineben, de Fidelio), Dvorák (O Silver Moon, de Rusalka), o Wagner, en su ópera El oro del Rhin, que gira alrededor de un anillo de oro y del poder y la maldición que le acompañan. En el campo del pop-rock también abundan los grupos y solistas que mencionan a estos dos metales preciosos en sus canciones: los Beatles, Bob Dylan, Genesis, Elvis Presley, The Rolling Stones, Sting, Spandau Ballet, Status Quo y un largo etcétera.

Otro metal con importante presencia musical es el estaño, que Krzysztof Penderecki utiliza como instrumento en su obra Fluorescences, junto con trozos de madera y vidrio, una sirena y una máquina de escribir. También se encuentra en la Marcha de los soldados de estaño, de Chaikovski, aunque tal vez la pieza más versionada relacionada con este metal es el Tin Roof Blues, que interpretaron legendarias figuras del jazz como Louis Armstrong, King Oliver, Sidney Bechet, Kid Ory o Tommy Dorsey. Curiosamente, comenta Álvarez, en inglés se utiliza la expresión "oído de estaño" para referirse a aquellas personas que tienen poco oído para la música.

El elemento químico que a menudo se relaciona con el amor es el oxígeno. Así, por ejemplo, las Spice Girls cantan a un amor “tan imprescindible como el oxígeno” en su canción Oxygen, nombre que también utilizó el grupo de “música cristiana” Ávalon para titular uno de sus álbumes. “Para compensar la hiperventilación con oxígeno pop” –continúa el químico-, “uno puede relajarse escuchando la suite Oxygen del guitarrista clásico Sulaiman Zai, o la vertiente salsera marcada por el ritmo del Oxígeno del cubano-americano Willy Chirino”. El compositor francés Jean Michael Jarre también compuso y grabó la que muchos expertos consideran como la obra fundacional de la música electrónica: Oxygène.

El hierro también aparece con frecuencia en la música, como “los cetros de hierro” mencionados en uno de los salmos de El Mesías de Haendel, o en su ópera Esther. La asociación de este metal con el rock más o menos duro aparece además en conjuntos como Iron Maiden o Iron Butterfly, y en títulos de piezas musicales de, por ejemplo, Judas Priest (Hard as Iron), Black Sabbath (Iron Man) o Dire Straits (Iron Hand).

Otro elemento, el boro, aparece en una canción de cowboys, Borax Bill, “ya que este elemento se obtiene del bórax, del que existen importantes yacimientos en California”, explica Álvarez. El platino, por su parte, aparece en la pieza Density 21.5 de Edgar Varése, que hace referencia a la densidad de este pesado metal (21,5 g/cm3). El litio también dio título a una de las canciones del grupo Nirvana, cuyo lider, Kurt Cobain, usaba las sales de este elemento para combatir sus depresiones, que finalmente le llevaron al suicidio. Y el Carbono es el mejor amigo de una chica, según canta Lynda Williams, haciendo una paráfrasis del Diamonds are a Girl's Best Friend, que inmortalizó Marylin Monroe en Los caballeros las prefieren rubias.

También se han compuesto piezas musicales que incluyen varios elementos químicos a la vez, como el “oxígeno, nitrógeno y argón” de la canción Aire del grupo Mecano. Incluso entre los químicos anglosajones es un clásico la pieza titulada The elements, de Tom Lehrer, que la interpretó al piano en la Universidad de Harvard recitando uno tras otro los primeros 92 elementos de la tabla periódica a un ritmo vertiginoso, con teatrales pausas para la respiración. Esta tabla química también ha servido al cantaor flamenco Diego Carrasco para hacer divertidos juegos de palabras en La Química.

“La idea de publicar este estudio surgió durante los actos de conmemoración en 2007 del centenario de la muerte de Mendeléiev, químico ruso creador de la tabla periódica de los elementos”, aclara Álvarez. El químico concluye que si se analizan los títulos de las canciones y los nombres de los grupos “se observa que una porción no despreciable de la terminología científica ya ha sido incorporada al acervo popular, aunque a menudo se utiliza de una forma superficial”.

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18 mayo 2008

Blanca quiere ser astronauta

Blanca, una joven ingeniera aeronáutica, ha conseguido el permiso de su empresa para faltar hoy al trabajo. Lleva tiempo esperando la presentación en España de la campaña de reclutamiento de astronautas de la ESA, la Agencia Espacial Europea, y el momento ha llegado. Ha cogido el coche y, junto a otros compañeros, se han dirigido a las instalaciones de la agencia en Villafranca del Castillo, donde se ha organizado una rueda de prensa para hablar sobre esta convocatoria. Blanca ya conoce los detalles del proceso de selección gracias a internet, pero cualquier información adicional le servirá de ayuda para cumplir su sueño: ser astronauta.


Astronauta de la ESA durante un paseo espacial, el sueño de Blanca. Foto: ESA/NASA

La ingeniera y sus compañeros se registran para poder acceder al Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) de Villafranca del Castillo, un complejo aeroespacial situado en el municipio madrileño de Villanueva de la Cañada, y presidido por un viejo castillo del siglo XV. Las modernas antenas de comunicación sobresalen entre las encinas y los edificios de la instalación. Blanca se dirige al centro de visitantes, que hoy está lleno de estudiantes, ingenieros y licenciados. Aquellos que quieran ser astronautas deben contar con una titulación universitaria en ciencias, ser ingenieros o tener experiencia de vuelo como pilotos.

El director de la ESAC, Vicente Gómez, da la bienvenida a los candidatos y a los numerosos medios de comunicación convocados. Gómez recuerda los últimos éxitos de la ESA, con la aportación a la Estación Espacial Internacional (ISS) del laboratorio científico Columbus y el “Julio Verne”, la primera de las naves de carga ATV. Esta aportación da derecho a los europeos a un 8% de la tripulación, pero actualmente la agencia solo cuenta con ocho astronautas en activo, y su edad media ronda los 50 años. “Hay que renovarse para cumplir con las misiones a la ISS, la Luna o más allá”, dice el director. El sueño de llegar a Marte aparece en la mente de todos los asistentes, incluida Blanca.

Ahora es el turno de Manuel Serrano, el representante de la entidad que gestiona los programas espaciales en España, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), e informa que harán todo lo posible para que al menos un español o una española sea seleccionado. En cualquier caso Serrano anima a los asistentes comentando que en este proceso “ganamos todos”, porque habrá un representante europeo en la ISS, y por supuesto tanto los seleccionados, a los que les cambiará la vida, como los que no, porque seguirán enganchados al espacio.

Las mayores oportunidades laborales, recordó, siguen estando en los centros de la Tierra, bien trabajando en las empresas que fabrican las naves espaciales o los satélites, o bien en los centros de control y lanzamiento, o en los laboratorios diseñando los experimentos. Blanca lo sabe bien. Ella pertenece a la plantilla de Deimos Space, una joven empresa aeroespacial española. Entre otros proyectos, esta compañía se ha ocupado de definir la trayectoria de Rosetta, la primera nave que aterrizará sobre un cometa en 2014, o diseñar la misión “Don Quijote”, seleccionada por la ESA para defender a la Tierra de asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, como Apophis.

A la sesión informativa también ha acudido el Jefe de Entrenamiento Básico de Astronautas, Antonio Torres, que trabaja en el Centro Europeo de Astronautas de la ESA en Colonia (Alemania). Con voz grave, va enumerando los requisitos que deben cumplir los candidatos: titulación superior, dominio del inglés, superar el examen médico indicado para pilotos, no padecer enfermedades, disfrutar de buena agudeza visual, no ser ni drogadicto ni alcohólico… Las risas del auditorio interrumpen al conferenciante. Torres continúa informando que la edad ideal de los aspirantes debe estar entre los 27 y los 37 años, y Blanca frunce el ceño. Ella tiene 26. El proceso de selección, no obstante, finaliza el año que viene, por lo que entonces ya alcanzará la edad mínima recomendada.

Alguien discretamente llama la atención de la ingeniera. Al parecer, los medios de comunicación requieren alguna chica candidata a astronauta para ser entrevistada. La ingeniera accede, pero no tarda en volver. El jefe de entrenamiento de los astronautas europeos ahora está explicando las fases del proceso de selección. Comenta que la inscripción debe rellenarse en la web www.esa.int/astronautselection, entre el 19 de mayo y el 15 de junio. Se esperan entre 30.000 y 50.000 solicitudes procedentes de los 17 estados miembros de la ESA, para cubrir ocho plazas de astronauta, cuatro titulares y cuatro reservas.

Durante el próximo verano los candidatos deberán superar una primera fase de pruebas psicológicas, y entre septiembre y diciembre se desarrollará otra segunda ronda. Los aspirantes deben demostrar unas capacidades de personalidad y sociabilidad óptimas que les permitan trabajar y convivir, durante seis meses, con un número reducido de personas y en un entorno tan pequeño como es la ISS. En el primer trimestre de 2009 se llevarán a cabo rigurosas pruebas médicas, en las que participaran todo tipo de especialistas para valorar clínicamente a los candidatos, y en el segundo trimestre se realizarán las denominadas entrevistas profesionales. Ésta es la fase que más teme Blanca, porque sospecha que habrá muchos candidatos con mayor experiencia laboral que ella.

Como resultado del proceso de selección quedarán entre 20 y 30 candidatos finalistas, explica Torres, para que sean propuestos a la dirección de la ESA, que es la encargada de tomar la decisión final. Está previsto que en julio de 2009 se hagan públicos los nombres de las personas seleccionadas, que enseguida iniciarán su formación básica en el centro de formación alemán en Colonia. Las tres fases del entrenamiento -básico, avanzado, y el específico de cada misión-, ocuparán gran parte de la carrera profesional de los astronautas. Para alguien interesado en el espacio, piensa Blanca, sólo el hecho de poder acceder a la formación de astronauta ya es muy motivador.

La vida del astronauta, en vídeo

Durante la sesión informativa se proyecta un vídeo que muestra imágenes de los largos periodos de entrenamiento y algunas de las misiones en las que han participado los astronautas europeos, entre ellos Pedro Duque. Al ver el vídeo, Blanca recuerda su etapa de estudiante en 3º de BUP, una época en la que el astronauta español aparecía a menudo en televisión. Igual que a muchos biólogos y naturalistas españoles les inspiró Félix Rodríguez de la Fuente, a esta joven le empezó a interesar el espacio gracias a Pedro Duque. Hoy trabajan en la misma empresa.

Duque también ha acudido a la presentación para comentar su experiencia como astronauta. Reconoce que en esta profesión no siempre es fácil mantener la ilusión durante los largos periodos de formación, “para luego estar en el espacio tan poco tiempo”, y que las largas temporadas fuera de casa también afectan a las relaciones familiares y personales. Lo más gratificante, añade, es el contacto constante con “las mentes pensantes más valiosas de la ingeniería y la ciencia”, y por supuesto, el propio vuelo espacial, un privilegio que solo poco más de 400 personas en toda la historia de la humanidad ha podido disfrutar.

Acaba la sesión informativa, y todos los asistentes se dirigen al hall del centro de visitantes. Entre canapé y canapé se suceden los comentarios, se plantean dudas y se manifiestan ilusiones. El cielo aparece tras los grandes ventanales del vestíbulo, y Blanca lo contempla sonriente.

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01 mayo 2008

Aznalcóllar, o cómo se pudo sacar provecho de lo que se aprendió

El riesgo existía y los científicos avisaron hasta seis meses antes. El 25 de abril de 1998 se produjo la mayor catástrofe ambiental de España: la ruptura de la balsa de la mina de pirita de Aznalcóllar que contaminó el corredor del río Guadiamar y llegó a las puertas del Parque Nacional de Doñana. Una década después del vertido, los niveles de contaminación son bajos gracias a los esfuerzos que, en su día, realizaron los investigadores, pero todavía no existen protocolos de actuación con asesoramiento científico para que las instituciones actúen en caso de crisis.

Han pasado diez años desde que en la madrugada de aquel fatídico día se vertieran seis millones de metros cúbicos de agua y lodos tóxicos de pirita procedentes de la mina de cobre sueco-canadiense Boliden Aprisa. El vertido contaminó 63 kilómetros de cauce de los ríos Agrio y Guadiamar y 4.634 hectáreas de terreno. Casi un centenar de científicos, seleccionados por su especialidad y disponibilidad, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de diferentes universidades españolas, se auto-organizó para emitir a los cuatro días del desastre el primer informe del impacto.

“Los científicos dieron el do de pecho, fueron capaces de responder a un reto que les pedía la sociedad e hicieron bien su trabajo”, explica Fernando Hiraldo, actual director de la Estación Biológica de Doñana del CSIC. En la primera rueda de prensa se ofreció una opinión científica de la magnitud del accidente y, al mes de producirse el desastre, se nombró un Comité de Expertos con investigadores para asesorar en la crisis.

Transmitir los hechos a la sociedad y a los medios de comunicación, haciendo hincapié en su presencia en situaciones críticas, fue una de las tareas más importantes de los científicos. En este aspecto, Hiraldo se mantiene firme: “Los científicos deben responder a estas necesidades inmediatas de la sociedad”. La imagen de objetividad, veracidad y rigor que manifestaron fueron claves para tranquilizar a los ciudadanos afectados o preocupados por el problema. Además, contribuyó a dar unas “orientaciones rigurosas” para que las administraciones públicas pudieran actuar.

La ciencia, en el caso de Doñana, se mantuvo independiente del poder político y su cometido consistió en transmitir la verdad tal y como iba sucediendo. Sobre todo, “gracias a la valentía del entonces presidente del Consejo y del director de la Estación, que fueron los dos comunicadores oficiales”, apunta Hiraldo, para quien el papel de un investigador es “hacer ciencia y contarla”.

Aznalcóllar, una excepción

Miguel Ferrer, director de la Estación Biológica de Doñana en el momento de la catástrofe, señala además que los científicos no tuvieron ninguna traba a la hora de comunicar los datos del vertido. “El único condicionante para la comunicación fue ser todo lo constructivos posible y procurar no hacer declaraciones parciales”. Ferrer afirma que los científicos nunca tuvieron una presión para impedirles decir lo que tenían que decir. Una situación que hoy en día, y como pudo comprobarse con la catástrofe del Prestige en noviembre de 2002, no se ha vuelto a repetir.

Independientemente de las consecuencias que el vertido haya provocado en el medio ambiente, la pregunta de si se ha aprendido la lección tras el desastre sigue sin recibir una respuesta positiva. En lo que se refiere a la actividad científica, Miguel Ferrer se muestra pesimista y recalca que, en definitiva, Aznalcóllar fue más una excepción que un ejemplo. El hecho de que siga sin existir un procedimiento regulado con científicos como asesores en catástrofes naturales o ambientales es muy significativo.

“Con el Prestige quedó también muy claro qué pasaba cuando no había una clara fuente de información rigurosa e independiente”, apunta el ex director. No obstante, sí existía un protocolo “muy bueno”, elaborado por Joaquín Tintoré por encargo del CSIC, según explica Hiraldo, pero que, por razones que se le escapan, no se aplicó. “Estuve el primer día en el comité de coordinación pero dimití y me fui”, se justifica el director.

La primera decisión del Comité de Expertos del Plan de Medidas Urgentes fue construir muros para evitar la expansión del vertido al río Guadalquivir y a Doñana. Paralelamente, se paralizó la actividad minera para que no se escaparan los 20 millones de metros cúbicos que la balsa aún contenía. A pesar de los esfuerzos y la rapidez y agilidad con la que actuaron los científicos, el desastre no pudo evitarse. El 64% de la superficie afectada pertenecía a espacios protegidos del actual Espacio Natural de Doñana. Las labores de limpieza, que incluyeron el recorrido de 17 millones de kilómetros de 500 camiones, no pudieron impedir la muerte de millones de peces y daños colaterales a miles de plantas y animales.

La dramática situación augurada por los científicos de la Estación Biológica de Doñana no tuvo la respuesta esperada. Según Hiraldo, la ausencia de medidas para evitar y prevenir el desastre se debió “a la insuficiente fuerza y presencia social” que tuvieron los científicos para convencer a la sociedad. El director del instituto del CSIC cree que ahora, después de una década, “la ciencia tiene más peso en la sociedad”, pero “el matrimonio entre ciencia y sociedad en este país tiene todavía mucho que mejorar en las relaciones entre sus científicos y la sociedad, y es culpa de ambos”.

En el décimo aniversario del vertido, Fernando Hiraldo puede afirmar que en el CSIC hay “una especie de gabinete de crisis para responder a momentos como el que vivió Aznalcóllar”. Sin embargo, todavía existen proyectos mineros con riesgos que siguen valorando más los ingresos y los puestos de trabajo que se generan a corto plazo, que lo que le podría pasar al medio ambiente a largo plazo. “Después de la experiencia de Doñana, es a largo plazo que se deberían hacer las valoraciones”.

Contaminación baja en plantas y suelos

“Desde hace ya unos años, en lo que se refiere al río Guadiamar, la contaminación se ha normalizado, es decir que el nivel de metales pesados, que era lo que produjo la contaminación de la mina, está por debajo de lo que había antes de 1998, antes de la ruptura”. Así de optimista se muestra el director actual de la Estación Biológica de Doñana sobre la situación actual del terreno afectado hace diez años. En cuanto a Doñana, los censos que se han ido llevando a cabo y el control de la fauna “están no sólo bien, sino que la mayor parte de las especies que podían verse más afectadas han incrementado el tamaño de población”. Éstas han sido lo “suficientemente” fuertes para ser capaces de recuperarse en un tiempo relativamente breve.

Proyectos como el Corredor Verde del Guadiamar o Doñana 2005 han servido para rehabilitar las zonas más dañadas. A ello se añaden las investigaciones que están realizando científicos del CSIC para medir los niveles de contaminación en plantas y suelos, como es el caso de Maite Domínguez, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla.

La investigadora, que lleva cuatro años trabajando en su tesis sobre las consecuencias del vertido en cuanto a la contaminación del suelo para la cadena trófica y para la germinación, crecimiento y ecofisiología de especies leñosas (arbustos y árboles), subraya que “dentro de los niveles normales, las plantas no serían tóxicas para posibles herbívoros”. Aunque existen excepciones como el álamo y el sauce, que acumulan elementos tóxicos como el cadmio y el talio en sus hojas, la acumulación de contaminantes en las hojas es “muy baja”.

No obstante, los niveles de contaminación se disparan en los suelos en comparación con los valores normales, con el arsénico y el plomo, que son dos contaminantes persistentes. Según Domínguez, “los suelos van a estar contaminados durante mucho tiempo porque los elementos tóxicos se retienen mucho pero la suerte es que, al quedarse muy bien retenidos en el suelo, impide que puedan pasar a los acuíferos o a aguas superficiales y prácticamente no están disponibles para los seres vivos”.

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19 abril 2008

Nace la edición española de 'Popular Science'

El próximo 21 de abril estará en los kioscos el primer número en español de la revista mensual de avances y divulgación en ciencia y tecnología más leída del mundo.

Como lo hiciera en 1872 la edición estadounidense, que en la actualidad cuenta con 6.656.000 lectores y 1.394.408 ejemplares vendidos, Popular Science nace con una voluntad de diálogo e intercambio con todos los comunicadores de la ciencia de España y Latinoamérica.

La edición española, de carácter mensual, pretende descubrir al público general los últimos avances científicos, y desvelar las claves del desarrollo tecnológico, desde las aplicaciones más cercanas a la vida cotidiana a las grandes innovaciones y la investigación de frontera. “Los contenidos no fuerzan la realidad más allá del dato científico, pero se utilizan referentes populares para acercar la gente a la ciencia”, explica a SINC José Manual Abad, director de la publicación.

En su número de lanzamiento, la revista dedica su oprtada al diseño y la fabricación de los exoesqueletos, 'trajes-robots' que potencian las capacidades mecánicas del cuerpo humano. En este caso, es la figura de Iron Man es la que da paso a aplicaciones tecnológicas ya existentes. “Hay muchos temas que si se mencionan literalmente resultan alejados. A la gente no le interesa nada que no tenga que ver con su enciclopedia personal”, comenta Abad.

La interpelación directa quien lee

Frente a lo aséptico y poco atractivo que resulta un titula que comienza “La universidad de Harvard ha realizado un estudio..”, Popular Science presenta titulares que llaman la atención, con la fuente clara y destacada. Y una interpelación directa al lectorado “En prensa convencional no hay esa interpelación, pero poco a poco se tiende a la interrelación directa y esto puede dar una falsa apariencia de falta de mercado”, dice Abad, “por eso, la gente que tiene curiosidad por la tecnología y por la ciencia querrá leer esta revista”

La revista analiza las últimas técnicas de curación de las principales enfermedades cerebrales e incluye un reportaje sobre la tecnología dedicada a la detección de aspectos hasta ahora íntimos de la mente humana, como la ideología o las creencias religiosas. También se publica una entrevista con el científico y autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, recientemente fallecido, en la que explica sus “predicciones tecnológicas” para el futuro, como el ascensor espacial, la base lunar o el replicador universal.

La edición española, que no es una traducción de los contenidos de la versión estadounidense, cuenta con un equipo numeroso de periodistas y divulgadores en contacto con el equipo de Nueva York. De forma conjunta, el equipo valora los contenidos de EE UU que pueden resultar de interés en Europa. Así, el anonimato en la red se trata en la edición americana, pero en la versión española se publica un artículo escrito por la experta en hackers y software libre, Mercé Molist.

Abad no oculta su objetivo: “Sin complejos, queremos hablar de la tecnología de consumo, pues hay un excesivo pudor con este tema, y hay mucho desconocmiento de toda la I+D que hay detrás de un ipod, por ejemplo”. Huelga decir que Popular Science España cuenta con un equipo de científicos asesores que revisan los contenidos de la revista. La revista costará un euro.

Fuente: SINC

18 abril 2008

Edward Lorenz y J.A. Wheeler han muerto


Edward Lorenz , considerado como el padre de la teoría del caos, falleció el miércoles 16 de abril de 2008.

J.A. Wheeler, que fue el primero en llamar agujero negro a los agujeros negros, falleció el domingo 13 de abril de 2008.

04 abril 2008

Las universidades españolas cada vez generan más empresas privadas y patentes

Las universidades españolas crearon 143 spin-off (proyectos empresariales surgidos de una investigación) durante el año 2006, lo que supone un crecimiento del 62% respecto al año anterior. Sus solicitudes de patentes prioritarias y otros títulos de propiedad nacionales también aumentaron un 19%. Así se recoge en un informe presentado hoy por el Secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla, en la sede de la Fundación Cotec, en Madrid.

El Secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla ha señalado que las universidades “son el motor más importante para la innovación”, y ha destacado que la recientemente aprobada Ley Orgánica de Universidades (LOU) ha supuesto un paso muy importante en la creación de mecanismos que incentiven la creación de empresas desde el ámbito académico. La reforma de la LOU que realizó el Gobierno en el curso pasado, ha añadido Quintanilla, "potencia que los profesores universitarios puedan poner en marcha proyectos de investigación aplicada sin necesidad de desvincularse de su actividad docente".

El Secretario de Estado ha explicado a SINC que el modelo que se está implantando en Europa tiende a facilitar la movilidad interna del sistema universitario, así como su inserción en el entorno social y económico. Quintanilla ha declarado que si para ello es necesario superar las dificultades de movilidad del profesorado y el sistema de incompatibilidades actual, “pues hay que hacerlo”. Desde la reforma de la LOU, los investigadores que trabajan en instituciones públicas pueden solicitar una excedencia máxima de cinco años para crear empresas de base tecnológica, además de poder compatibilizar su actividad académica con la empresarial, así como participar en el accionariado.

El informe, denominado La creación de empresas de base tecnológica en el ámbito universitario, ha sido elaborado por el Ministerio de Educación y Ciencia con la colaboración de la consultora Everis. En sus datos, se refleja que a lo largo de 2006 las Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) recibieron un total de 640 comunicaciones de invención, de las que 401 derivaron en solicitudes de patentes nacionales. En el mismo año, las universidades españolas firmaron 192 contratos de licencia para la explotación de patentes, lo que representa un 81 por ciento más que en 2005.

Tres retos para la ciencia española

Quintanilla ha resumido a SINC los tres principales retos para esta legislatura en materia científico-académica. Por una parte, conseguir la incorporación de cerca de 50.000 jóvenes investigadores y tecnólogos al sistema, de los cuales aproximadamente un tercio se espera que se incorporen en el sector público, y el resto al empresarial.

Por otro lado, se intentará duplicar el gasto en investigación y desarrollo para situar a España en el 2,2 % de su PIB. El tercer objetivo para los próximos cuatro años es implantar en todo el país "una infraestructura para el desarrollo de la ciencia avanzada a nivel internacional”. Para ello, se va a poner en marcha un programa de fortalecimiento institucional del Plan Nacional con el fin de apoyar económicamente hasta 100 institutos de investigación que destaquen por la excelencia de sus resultados, y se continuará con la creación de centros mixtos entre universidades, Organismos Públicos de Investigación (OPIS) y empresas privadas.

Fuente: SINC

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19 marzo 2008

Ha muerto Arthur C. Clarke...

... después de completar 90 órbitas alrededor de El Sol.

En el siguiente vídeo rodado en diciembre de 2007 hace algunas reflexiones:



La noticia en "El Mundo"
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18 febrero 2008

Los átomos

Toda la materia que nos rodea está compuesta de átomos. Sólo se conocen unas 118 clases de átomos, cada una de ellas corresponde a un elemento, de los que sólo 92 son naturales, el resto han sido sintetizados por el hombre en laboratorios. Toda la materia que conocemos está formada por combinación de átomos de esos 92 elementos.

El átomo más sencillo está compuesto por un protón y un electrón a su alrededor, se trataría de un átomo de hidrógeno. Si añadimos un protón, dos neutrones -para que los dos protones no se repelan- y un electrón -para equilibrar las cargas positivas (protones) con las negativas (electrones)- habremos fabricado un átomo de helio. Con un protón, un electrón y un neutron más, el helio se habrá transformado en litio. Con un protón, un electrón y dos neutrones más el litio se transforma en berilio. Podemos continuar este experimento teórico hasta llegar al átomo de uranio con 92 protones, 92 electrones y 146 neutrones, momento en el que habremos sintetizado átomos de todos los elementos presentes en la naturaleza.

No tiene mucho sentido sintetizar -por ejemplo- átomos de hierro de esta manera puesto que los podemos coger de la naturaleza. Sin embargo, sí es interesante sintetizar de esta manera átomos de elementos no presentes en la naturaleza para estudiar sus propiedades. A esto se dedican varios laboratorios en el mundo, que han llegado a sintetizar un átomo con 118 protones y 176 neutrones. Este elemento recibe el nombre provisional de Ununoctio.

La identidad del átomo sólo la determina el número de protones presentes en su núcleo. Si a un átomo de litio le quitamos o ponemos un neutrón seguirá siendo litio, pero un isótopo diferente. Y si repetimos la acción con un electrón no quedará un ión de litio, pero seguirá siendo litio.

El protón tiene carga positiva, el electrón la misma cantidad pero negativa y una masa 2000 veces más pequeña y el neutrón no tiene carga y una masa muy parecida a la del protón.

Los elementos más abundantes en el universo son con diferencia el hidrógeno y el helio, más descolgados le siguen: oxígeno, carbono, nitrógeno, silicio, magnesio, neón, hierro, azufre, etc. Los datos los puedes encontrar en esta dirección.

Los protones y neutrones se encuentran en el núcleo del átomo con los electrones alrededor aunque bastante alejados del núcleo. Se tiende a pensar en el átomo como una especie de sistema solar en miniatura con los electrones orbitando alrededor del núcleo, como los planetas lo hacen alrededor de El Sol; la realidad es bastante menos intuitiva y los electrones no giran alrededor del nucleo sino que se encuentran en determinadas regiones de su periferia.

Combinando los átomos formamos moléculas, pero de ellas ya hablaremos otro día.